Cómo funciona
De una bandeja llena a una respuesta enviada, sin salir de Gmail ni de Outlook
10 paradas. La primera es instalar un complemento que tarda un minuto, la última eres tú pulsando enviar. Todo lo de en medio ocurre en la bandeja que ya tienes.
- 1
Clasificación
Instala
Kerna aparece en el panel lateral del Gmail o el Outlook que ya usas. Tu buzón no se mueve y no se importa nada.
- 2
Lanza la clasificación
Una sola acción. Kerna lee lo que hay en la bandeja y lo ordena según la taxonomía que elegiste, uno de veinte conjuntos sectoriales o categorías que escribiste tú.
- 3
Ve lo que importa
La bandeja vuelve agrupada, así que los cinco mensajes que hoy te necesitan quedan separados de los doscientos que no.
- 4
Traducir, resumir y extraer
Traduce
Un proveedor escribe en un idioma que no lees. Kerna trabaja en 45 idiomas, en ambas direcciones, ajustados uno a uno en lugar de pasados por un traductor genérico. Va primero por algo: no se resume lo que no se puede leer.
- 5
Resume la conversación
Cuarenta respuestas de profundidad y acaban de añadirte. Kerna te da la decisión, la pregunta abierta y quién espera a quién.
- 6
Saca datos del correo
El número de pedido, la fecha, el importe, la dirección, todo en el cuerpo del mensaje. Kerna los extrae como campos en lugar de dejarte desplazar y copiar.
- 7
Tono y respuesta
Fija el tono y la intención
Antes de que se escriba nada, no después. Siete tonos y ocho intenciones: rechazar con firmeza, aceptar con una condición, pedir más tiempo, reclamar una factura. Elegir primero es justo lo que te ahorra reescribir un borrador genérico hasta el registro que necesitabas.
- 8
Genera la respuesta
Kerna la escribe a partir de la conversación y de lo que acabas de elegir, así que la respuesta ya sabe qué se preguntó, qué se acordó y cómo quieres sonar. Aparece en la ventana de respuesta de siempre, así que puedes cambiarle lo que quieras antes de que salga.
- 9
Tradúcela de vuelta
El original lo leíste en tu idioma en la parada cuatro. Ahora la respuesta va en sentido contrario, al idioma que tu interlocutor usa de verdad, así que la recibe en el suyo y tú nunca saliste del tuyo.
- 10
Tú pulsas enviar
Kerna no envía nada. El borrador se queda en tu ventana hasta que lo lees y lo envías tú, y esa es toda la cuestión en un trabajo que se audita.
Extracción desde adjuntos
La factura viene adjunta. Los números no deberían teclearse dos veces.
Esta no está en el mapa, porque no necesita nada de lo anterior. Abre cualquier mensaje con un PDF, DOC o XLS, señálale el adjunto a Kerna, y los campos que pediste van directos a una hoja de cálculo. Cien plantillas repartidas en veinte sectores nombran esos campos antes de que empieces, y puedes añadir los tuyos.
Abre el mensaje
Elige la plantilla
Añade tus propios campos
Expórtalo
- 1
Abre el mensaje
El que lleva el PDF, DOC o XLS. Kerna ya está en el panel lateral, así que el archivo no se sube a ninguna parte para poder leerlo.
- 2
Elige la plantilla
Cien plantillas, veinte sectores por cinco tipos de documento. Los campos están nombrados antes de que empieces, y eso separa una herramienta que usas hoy de otra que ibas a configurar algún día.
- 3
Añade tus propios campos
Las plantillas cubren el caso común, no el tuyo. Añade la referencia interna con la que trabaja tu departamento financiero y Kerna también la buscará.
- 4
Expórtalo
Una hoja de Google desde Gmail, un archivo de Excel desde Outlook. Uno nuevo cada vez, así que nada de lo que ya tienes se amplía ni se sobrescribe.
En Gmail
Un adjunto cada vez, exportado a una hoja de Google. Una hoja nueva siempre, así que nada de lo que ya tienes se amplía ni se sobrescribe.
En Outlook
Todos los adjuntos del mensaje de una pasada, o solo uno si con eso basta, exportados a un archivo de Excel. Un archivo nuevo cada vez.
Asistente de redacción
Nada a lo que responder, porque el que empieza eres tú.
La otra mitad del problema de escribir es el correo que nadie te ha mandado. Tres entradas, un borrador terminado y una pasada de traducción al final si quien lo va a leer no comparte tu idioma.
Elige a quién va
Elige de dónde sale el mensaje
Dale los detalles
Fija el tono
Génralo en el idioma en el que piensas
Después tradúcelo al suyo
Aparece en tu ventana de redacción
- 1
Elige a quién va
Escribe las direcciones, tómalas de tus contactos en Gmail o Outlook, o impórtalas desde Excel si estás en Outlook.
- 2
Elige de dónde sale el mensaje
Tres caminos, y hacen cosas distintas. Un prompt que guardaste antes y vuelves a usar. Uno de los 200 temas, diez para cada uno de los veinte sectores. O un prompt que escribes solo para este mensaje y no conservas.
- 3
Dale los detalles
Los nombres, las fechas, los importes. Un formulario corto pregunta aquello sin lo que el mensaje no se puede escribir, en lugar de dejarte recordar qué se te olvidó mencionar.
- 4
Fija el tono
El mismo control que en una respuesta. Cómo debe caer el mensaje es una decisión, no algo que se descubre tras reescribirlo cuatro veces.
- 5
Génralo en el idioma en el que piensas
Un borrador completo con el asunto ya escrito. Escribe en el idioma que sabes juzgar, porque no se revisa un texto que no se puede leer.
- 6
Después tradúcelo al suyo
Una segunda pasada, a cualquiera de los 45 idiomas. Revisaste el mensaje mientras seguía en el tuyo, y quien lo recibe lo lee en el que usa.
- 7
Aparece en tu ventana de redacción
Y ahí se queda, igual que una respuesta. No se guarda nada y nada va a ninguna parte hasta que pulsas enviar.
Lo que nos dice la gente antes de instalarlo
Cada una de estas frases la ha dicho alguien de verdad. Debajo está lo que Kerna hace al respecto, no el nombre de una función.
“Abro el mismo correo tres veces antes de ocuparme de él de verdad.”
Porque llega mezclado con todo lo demás y lo vas dejando. La clasificación lo pone junto a los de su tipo, así que resuelves una categoría una vez en lugar del mismo mensaje tres veces.
Parada 2 del mapa
“Media mañana se me va en decidir qué leer primero, antes de haber contestado nada.”
Una sola acción ordena la bandeja según las categorías que elegiste. Decidir queda resuelto en segundos y empiezas el día por los cinco que importan.
Parada 2 del mapa
“Alguien me reenvía una conversación de cuarenta mensajes y escribe «¿qué opinas?»”
Un resumen que te dice qué se decidió, qué sigue abierto y quién espera a quién, para que puedas contestar sin bajar hasta el final y adivinar.
Parada 5 del mapa
“Tengo que responder a un cliente en alemán y mi alemán es de instituto.”
Lee en tu idioma, escribe la respuesta en tu idioma, envíala en el suyo. 45 idiomas, ajustados uno a uno en lugar de pasados por un traductor genérico, para que no suene a máquina.
Parada 4 del mapa
“Otra vez estoy copiando números de una factura en PDF a una hoja de cálculo.”
Kerna saca los campos con nombre directamente del adjunto y los exporta a Sheets y Docs desde Gmail, o a Excel y CSV desde Outlook. Veinte sectores, cinco tipos de documento, sin copiar y pegar. Si los números están en el mensaje y no adjuntos, la parada seis hace lo mismo con el texto.
“He reescrito esta frase cinco veces para que no suene brusca.”
Elige el tono y la intención en lugar de pelearte con la redacción. Rechazar con firmeza, aceptar con una condición y pedir más tiempo son tres trabajos distintos, y Kerna los trata como tres trabajos distintos.
Parada 7 del mapa
“El correo incómodo lleva ahí todo el día y a las seis sigo sin enviarlo.”
La mayor parte de esa demora es la ventana en blanco. Una respuesta generada en pantalla convierte una tarea que estás evitando en una corrección de un minuto, y aun así no sale hasta que la envías tú.
Parada 8 del mapa
“Alguien preguntó adónde va realmente nuestro correo cuando usamos una herramienta de IA, y no supe qué contestar.”
Aquí está la respuesta: Cloud Run en europe-west1, Firestore en europe-central2, procesamiento del modelo contratado con OpenAI Ireland Limited bajo un acuerdo firmado de conservación cero, y datos personales eliminados antes de que el contenido llegue al modelo.
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